La IA, la licuadora y por qué tus clientes se frustran

Publicado el 31 de August de 2025

Imagen ilustrativa: La IA, la licuadora y por qué tus clientes se frustran

A veces me enojo con las IAs. Es tonto de mi parte, lo sé: es como enojarse con una licuadora.

Pero igual me enojo.

Con la licuadora no pasa. Si no funciona, digo: se rompió. Listo, otra licuadora. Nadie espera que licúe mejor que ayer ni que entienda que hoy tengo ganas de un smoothie con menos espuma. Es una licuadora.

La IA, en cambio, habla, responde, parece que entiende… y ahí está la trampa: Cuando falla, no pensamos se rompió. Pensamos me hizo perder el tiempo. Le atribuimos culpa. Como si hubiera tenido intenciones.

El enojo es irracional, pero a veces inevitable. Y lo mismo le pasa a tus clientes cuando chatean con tu empresa.

Ellos no dicen: el bot se rompió; ellos sienten: la empresa no me atendió bien. Porque para el cliente, el chatbot sos vos.

Ahí está el punto:

  • Si tu bot es genérico, es como poner a atender con un empleado que no sabe quién sos ni qué vendés.
  • Si tu bot está personalizado, es parte de tu equipo: responde con tu estilo, conoce tu oferta y atiende con coherencia.

Y la diferencia es enorme:

Un chatbot puede sumar clientes o hacerlos huir. Todo depende de si lo tratás como a una licuadora, o como un empleado que representa tu negocio.

Y finalmente sí, me enojo con la IA porque soy humano, como tus clientes 🙃 La diferencia es que cuando ellos se frustran, no lo hacen con la máquina: lo sienten con tu empresa.