Un chatbot con IA es, en el fondo, una automatización: Toma un mensaje de un cliente, lo interpreta y responde de forma coherente sin que tengas que intervenir. Eso ya es un proceso automatizado. ¿Qué se automatizó? Una charla.
Otra automatización similar es responder correos: El cliente pide un catálogo, consulta por un precio o si el artículo está en stock. La IA procede del mismo modo: Toma el mensaje, lo interpreta y responde en consecuencia. Solo cambiamos el chat por el correo electrónico.
Pero no todo es charla. Así como en un chatbot automatizamos una conversación, lo mismo se puede hacer en otras áreas de la empresa. Algunos ejemplos:
- Pasar datos de un formulario al CRM: sin copiar ni pegar, todo llega al lugar correcto.
- Generar reportes semanales: ventas, gastos o métricas, sin que nadie tenga que armar planillas.
El beneficio es el mismo que con un chatbot: delegar en la IA tareas repetitivas o fuera de horario comercial y aprovechar el equipo para tareas donde es más necesario y productivo.
Otros ejemplos:
- Clasificar automáticamente reclamos y derivarlos al área correcta.
- Unificar la información de distintas planillas en un solo tablero.
- Enviar alertas cuando un indicador clave sube o baja más de lo previsto.
La automatización vale cuando resuelve problemas concretos y libera tiempo real. Cada proceso que se hace solo es menos carga para tu equipo y más aire para que la empresa avance.
Hay más casos, por ejemplo ese que se te puede ocurrir a vos y no a mí, porque sos quien conoce las necesidades de tu empresa. Claro que puedo ayudarte a darle forma y convertirlo en una automatización que realmente funcione 😉