No todos somos iguales

Publicado el 14 de September de 2025

Imagen ilustrativa: No todos somos iguales

Un chatbot con IA puede sonar atractivo, pero cuidado: no todos son iguales. Hay una diferencia enorme entre tener “algo que responde” y tener un asistente que realmente representa a tu empresa.

el enlatado

Es el que activás con un clic y empieza a responder. Parece fácil, pero no sabe quién sos ni qué vendés. Y como improvisa sin contexto, puede dar respuestas que suenan bien pero son falsas e incoherentes. Eso no es inofensivo: es contraproducente. Lo que ganás en aparente rapidez lo perdés con clientes frustrados y con la percepción de que tu negocio no es confiable.

el semi-personalizado

Está entrenado en parte con tu rubro o sector. Responde mejor, reconoce ciertos términos y atiende con algo más de coherencia. Pero todavía se mueve en una zona gris: si no lo controlás de cerca, puede generar errores que dañen más que los beneficios que te brindó.

el profesional

Se prepara como parte de tu equipo. Se alimenta de tu documentación, se entrena con tu estilo de comunicación, se prueba con casos reales y se ajusta hasta que responde como un buen empleado: confiable, claro y en tu tono. Ahí es donde la IA deja de ser un riesgo y se convierte en una ventaja real.

No todos son iguales

La verdad es que hay tantos tipos de chatbots como empresas que los usan. Porque un chatbot transmite lo que sos: si es superficial, tu empresa parece superficial; si es confiable, tu empresa se siente confiable. En definitiva, el chatbot no habla por sí mismo: habla por vos. Y como no todos somos iguales, no todas las empresas son iguales y tu chatbot no debería ser igual al de otra empresa.