La IA no vino a reemplazarte. Vino a devolverte tu tiempo.
La frase que quedó pendiente del número anterior suena tranquilizadora. Pero como toda frase que tranquiliza demasiado, conviene revisarla.
el reemplazo
Decir la IA no vino a reemplazarte parece amable, casi un abrazo. Pero también es una forma elegante de negar que algo cambió. No hace falta que te despidan para que te reemplacen: el reemplazo empieza cuando una parte de lo que hacías deja de necesitarte.
la máquina
En 1830, el sastre e inventor Barthélemy Thimonnier patentó la primera máquina de coser. Once años después, tenía un taller con 80 de sus máquinas produciendo uniformes para el ejército francés. Pero una noche, un grupo de sastres invadió el lugar, destruyó las máquinas y lo obligó a huir de París. Temían que la máquina los dejara sin trabajo.
la prosperidad
Sin embargo después de la máquina de coser el modo de hacer ropa cambió. Algunos aprendieron a trabajar con la nueva herramienta y prosperaron. Otros añoraron el tiempo en el que se sentían más favorecidos. Lo cierto es que, tras la invención, hubo más personas dedicadas a confeccionar ropa que antes.
Las máquinas de coser multiplicaron la costura. Donde antes unos pocos hacían prendas a mano, después muchos más pudieron producirlas a máquina. Se fabricó más ropa, se vendieron más telas, bajaron los precios, nacieron talleres e industrias enteras.
el movimiento
Afirmar la IA no vino a reemplazarte en un contexto que sugiere tranquilo, tu empleo está a salvo es tan falso como decir que la IA traerá desempleo masivo. Es cierto: podrías quedarte sin ese trabajo, sin ese puesto. Pero desde hace siglos, lo que sigue ocurriendo no es la desaparición del trabajo sino su desplazamiento. Cambian los puestos, cambian las tareas... y se siguen necesitando personas que ocupen los nuevos puestos y realicen las nuevas tareas.
Pasó con los sastres, con los linotipistas, con las telefonistas, con los fabricantes de velas. Y ahora nos pasa a quienes escribimos, diseñamos, programamos o atendemos clientes: con la ayuda de la IA no dejamos de trabajar, trabajamos distinto.
la imposición
Cada salto tecnológico deja desplazados y crea nuevos expertos. Quienes que entienden rápido cómo usar la herramienta prosperan. Quienes esperan que todo siga igual, sufren. La imposición que trae la IA no es serás reemplazado, sino tendrás que descubrir cómo puedo ayudarte.
la jugada
Decir que la IA no vino a reemplazarte es una forma cómoda de no hacer nada. Decir que va a dejarte sin trabajo es otra forma cómoda de no pensar cómo adaptarte. Lo cierto es que vino a moverte de lugar. El jugador que mueve primero lo hace con las blancas; el que mueve segundo mueve las negras. Quienes no mueven, no juegan.
la máquina
Los empleados de Duolingo no salen a romper los servidores de OpenAI. Pero la historia no será tan distinta: La resistencia a la máquina hará campañas, pedirá regulaciones, frenará el impulso. ¿Y la máquina? La máquina seguirá andando.
🟡 En la próxima entrega: lo que hay entre tu pregunta y la respuesta de ChatGPT, y por qué no estamos hablando con nadie.