El chatbot se me cruza de tema 😕

Publicado el 28 de December de 2025

Imagen ilustrativa: El chatbot se me cruza de tema 😕

En el número anterior hablamos sobre el problema de un asistente que responde pero no sigue el hilo de la conversación.

Ahora vamos a ver cómo evitarlo. No se trata de algo que tengas que hacer vos, te estoy dando a conocer algo que forma parte de mi trabajo para que puedas formar criterio a la hora de decidir sobre el tema.

Primera regla: una cosa por vez

Si lo entrenamos con textos que:

  • explican
  • preguntan
  • ejemplifican
  • venden
  • advierten

todo mezclado… no podemos esperar respuestas claras.

La información necesita orden. Y una buena práctica comienza ordenando:

  • qué es información firme
  • qué es contexto
  • qué es solo una forma de hablarle al cliente

Si todo está al mismo nivel, el asistente no sabe qué usar primero. (Seguro te pasa con otras cosas.)

Segunda regla: cuidado con las preguntas internas

Muchos textos empresariales incluyen preguntas del tipo:

  • “¿Sabías que…?”
  • “¿Qué pasa si…?”
  • “¿Cuáles son los beneficios de…?”

Funcionan bien en un folleto o una capacitación; pero funcionan mal dentro de la IA del asistente. ¿Por qué? Porque puede intentar responder esas preguntas, aunque el cliente haya preguntado otra cosa.

El resultado termina siendo:

  • se va por las ramas
  • repite explicaciones
  • cambia el foco

Cuando una pregunta no aporta información nueva, conviene reformularla como una afirmación.

Tercera regla: definir el rol de cada texto

Antes de cargar contenido, es bueno hacerse esta pregunta:

¿Esto está para informar, para orientar o para dar estilo?

Porque si no lo tenemos en claro, el asistente tampoco lo va a tener en claro.

Un texto que está solo para marcar tono no debería competir con uno que contiene datos clave. Un ejemplo no debería pesar lo mismo que una regla. Todo este orden interno es lo que hace que la respuesta salga limpia.

Cuarta regla: menos podría ser mejor

No se trata de cargar “todo por las dudas”.

Cada texto que sumamos agrega contexto; pero también agrega ruido.

Un asistente efectivo no es el que más sabe, sino el que sabe qué usar en cada momento.

El resultado de hacerlo bien

Cuando el contenido está bien preparado:

  • el asistente va directo al punto
  • no repite lo obvio
  • no se cruza de tema
  • y acompaña la conversación en lugar de estorbarla

Finalmente, no es que la IA se haya vuelto más inteligente: es que te la dejamos mejor educada.

Y eso es valor para tu negocio.


Epílogo con backstage

En la práctica, estas reglas no siempre se aplican. A veces porque el cliente no tiene tiempo o energía para revisar y adaptar su material; otras, porque es más fácil avanzar sin pedir cambios y confiar en que “más o menos funcione”. El resultado suele ser un asistente que responde, pero no termina de acompañar la conversación. Parte de mi trabajo consiste en asumir esa responsabilidad: entender el contenido tal como existe, ordenarlo y prepararlo para que el asistente lo use bien, sin trasladar esa carga al cliente ni fingir que las reglas no importan.